Ir al contenido principal

Entradas

Review: How the Suburbs Were Segregated: Developers and the Business of Exclusionary Housing, 1890–1960

How the Suburbs Were Segregated: Developers and the Business of Exclusionary Housing, 1890–1960 by Paige Glotzer My rating: 5 of 5 stars Great focus, interesting story The book is interesting because it adopts a "from bottom up" strategy that allows the author to deploy two tactics: 1) follow the money for the racially segregated suburbs in Baltimore, which ties her case study to global and colonial trends; and 2) she focuses on the developers decisions, which allow her to find traces of racism in the way Roland Park is created as a walled community, with restrictions that limit the potential buyers based on race, class and other considerations. It is a novel way to see the issue of racism in America and in the American housing market. However, I felt that the author made some generalizations out of a single case, which create the question if this racial capitalism is the only relevant focus on the US housing market and a general trend in s...
Entradas recientes

Mamá

-Compró una antigua mesa de luz y encontró escondido un inquietante escrito, escrito por su madre. - “¡Dios!” -No lo podía creer. Estaba asombrada y extrañamente orgullosa por haber encontrado una carta de su mamá en un lugar tan improbable. Revisó la firma para asegurarse de que no estaba equivocada. Pero estaba en lo cierto. Era el tipo de letra, el nombre y la firma de se madre. Buscó la fecha: 30 de octubre de 1990. Ocho meses antes de que ella naciera y tres meses antes de que se casara con su padre. Comenzó a leerla: -Treinta de octubre de mil novecientos noventa. Mi amado Facundo, - “Y, ¿quién es este Facundo?” -pensó. -Cada noche se apaga una estrella desde que ya no estás a mi lado. Las calles se han convertido en un patíbulo, en un purgatorio en el que revivo mis errores. Perdoname. No se vivir sin vos. La alegría se me escapa como si me hubieran apuñalado el corazón, pero más profundo. Cada vez que paso por algún lugar en el que estuvimos juntos, me doy cuenta de que la magi...

Brujería

    Estás durmiendo sobre un volcán de hormigas. Sientes sus millones de patitas correteando sobre tu piel y te llena de aflicción no saber cuando van a picarte. Pero cuando te aguijonean te vuelves un perro rabioso, un toro enfurecido y te las espantas como moscas, pero tus manos son inútiles ante lo que revolotea en tu cerebro. Te excita pensar que algo está naciendo adentro de ti, que las hormigas están construyendo un hormiguero, que la reina está poniendo huevos. Tu eres el caldero de una bruja, una probeta de científicos locos, un vientre materno. Orgía de pirañas, nube de jejenes, la creación es una angustia y un tormento. Dar a luz es sufrimiento. Quieres descansar, pero tus palabras te traen más incógnitas que sueño, tus ojos están pesados pero el ruido de tu mente mantiene la fiesta y lo único que te queda es a esperar a que la gallina de tu mente ponga un huevo.      El arte real siempre debe suponer cierta brujería. No puedes crear si no amas co...

¿Millenial adulto?

     Me sentí viejo cuando mi hermano murió a los cuarenta y tres años, cuando me salió un mechón de pelo blanco en la barba y cuando me di cuenta de que manejaba motocicleta por un sueño infantil -pero eso solo luego de haberme ido a estampar en contra del pavimento y casi perder un dedo de la mano-. Aceptarlo no ha sido fácil. Quisiera tener la pasión y el aguante físico que tenía en mis veintes. Pero la verdad es que camino más lento y se mehace más pesado levantarme de la silla para hacer algún esfuerzo físico. Ahora soy más precavido con la velocidad con la que manejo el carro y con mis decisiones más precavido, pero también menos tolerante. Mi muletilla es que no me gusta perder mi tiempo, ni con gente ni con situaciones que me disgustan. Ya tengo que tomar pastillas de por vida y me siento algo incómodo en nueva situación de estudiante. Ya me entró el viejo, como suelen decir por aquí.      Ayer me junté con mi amigo Alejandro. Tiene treinta y siete ...

La dignidad se pierde en el aeropuerto

     - Es que él lo tiene más pequeño que tu y no me duele tanto cuando estamos en la cama.      ¡Diablos!, -jajá- ¿qué respondes cuando tu novia te está cortando a medio aeropuerto y te dice eso? ¿Debería de estar orgulloso porque la tengo más grande que el otro? ¿Debería de sentirme triste porque se estaba acostando con otro(s)? Me sentí como la foto de ese tipo que parece que está sonriendo y llorando al mismo tiempo -jajajá-. Cómo hombre, ¿cómo cuentas una historia así? Al final del día, la evaluación positiva que le dio a mi físico aminoró un poco mi malestar inmediato, pero lo cierto es que estaba desecho por dentro. Ella era la segunda mujer con la que pensé que podría tener una familia y aunque desde el principio sabía que esa relación no iba a ningún lado, tenía esta fuerte necesidad de que ella me eligiera. Yo necesitaba que ella me salvara de la desesperación que me invadía por dentro y que me hiciera sentir hombre de nuevo.      D...

La ciudad en el espejo

     El río jugaba como un cardumen de peces entre sus pies. Blancos y resplandecientes, haces de luz centelleaban sobre el espejo de su piel plateada. Y mientras la historia de esta pequeña Vía Láctea transcurría bajo la mirada de Liliana, sus pies se volvían nuevamente de vidrio y de marfil. Esque había pasado toda la mañana buscando su reflejo en las paredes de adobe y entre las callejuelas de adoquín de la villa. Pero sólo había encontrado a su sombra. Así que cuando sus pies pudieron más que sus deseos, decidió bajar al río y meter los pies dentro.      Desde allá abajo la villa se veía como una gran ola de espuma blanca que emergía desde el valle y quebrara la superficie verde y beige de los campos de trigo. Las pequeñas casas eran perlas refulgentes que cegaban la vista a la distancia y el faro de la iglesia ponía sobre aviso al viajante con el tin tin talán talán de sus campanas. Laberintos de adoquines, murallas protectoras, las casas como árboles ...

Umi y Ahaliya

     Pila de ladrillos. Boca de fúsil. Cada noche era lo mismo: me despertaba entre un río de aguas turbias y a mi alrededor nadaba una gran culebra indefinida, con piel de color marrón y manchas negras en la espalda. Mi cuerpo se paralizaba de terror. Era incapaz de moverme y en mi rigidez solo pensaba en no hacer ningún ruido, en no mover el agua para que no me escuchara la serpiente. Víctima de Medusa, de pronto divisaba la figura de mi abba en un horizonte que se acercaba vertiginosamente. Movimientos telúricos, mis piernas comenzaban a temblar y no sabía si tratar de controlarme para que no me oyera la bestia o si correr para que no me alcanzara el abba. Salat al-faj      Las mañanas eran un espejo de la noche. Doblar las rodillas, postrarse en el suelo y luego: tunda y deseo. Salía el sol, lámpara de Aladino. Entonces comenzaba a pedir mis deseos. Umi, quiero un nuevo jiyab, con un fondo azul y que cubra mis cabellos con flores de seda. Si Alá fuera u...