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Mostrando las entradas etiquetadas como Biográficos

Soldadito de juguete

     -Ustedes son los señores Calderón? Les comento: su hijo tiene los niveles de colesterol, glucosa y ácido úrico demasiado altos. No creemos que pase la noche. Pero con todo hay que observarlo para ver como evoluciona.      -      Soldadito de juguete. Barrilete sin pita. Destellos de riachuelo en la mañana. Que ibas a saber que tus bríos iban a terminar en las aguas del Atlántico. Pistolita de plástico. Sombrero de vaquero. Siempre te gustaron los animales. Nuestro cuarto lo convertiste en criadero de alacranes y tarántulas, de plecostomus de colores y luego yo metí un lagarto, y no estoy siendo poético. Como yo, aprendiz de caballero. Luke Skywalker. Indiana Jones. Goonie. Y yo quería ser novio de la rubia de la novela. No se quienes fueron tus cenicientas. Pero el que necesitaba el beso eras vos. Desde chiquito te gustaba contrariar a la gente. Hoja de chichicaste. Chile rojo. Planta con espinas.      Soldadito de juguete...

E

LUCAS 6:32 ¿Qué mérito tienen ustedes al amar a quienes los aman? También los pecadores lo hacen así.      -No es por la casa de citas, pero me ha costado llevarte rosas a la tumba. Esa voz que vive detrás de mi se rebela y me impugna constantemente, tu no eres como ella. Mis ojos no han servido para encontrarte más allá del horizonte y he tratado de doblegarme ante tu espíritu animal, ante tu fuerza popular, pero no puedo. No debo. Doblegarme implicaría rebajarme a la mitad de mi cuerpo, a satisfacer aquello que tantos otros satisfacen con un manojo de dinero. Pero no puedo. No debo. Si quiero encontrarte más allá del horizonte no puedo pagar un velero, sino tengo que seguir el rastro de pétalos rojos que te llevan hasta la tumba de tu amante. –¿Sabés cómo me desvirgó un muchacho que me fascinaba demasiado?  Yo tenía unos 14 años y un día me llevó a una iglesita algo retirada.  Me atochó contra un altar cundido de santos.  Cuando sentí abajo el ardor,...

El diablo en la ciudad

     María Teresa estaba inconsciente y tendida entre un charco de sangre cuando la encontraron. No sabemos quien se dio cuenta de que la habían apuñalado. Tal vez fueron sus hijos o pudo haber sido alguien más. Mientras tanto, don Julio Abuyarad (Abullarade o Abugarade como registraron su apellido en Guatemala), su esposo, no aparecía por ninguna parte.      Don Julio Abuyarad tuvo que haber llegado a Guatemala en la década de 1910. Fue en ese periodo que el primer enjambre de langostas emigró al Nuevo Mundo: palestinos, sirios, jordanos, turcos y armenios, entre otras nacionalidades del Imperio Turco Otomano. Vinieron huyendo de los cañones y bayonetas del Viejo Continente y en búsqueda de nuevos oasis. De su familia nuclear, nuestro bisabuelo fue el único que vino al Nuevo Continente. Todavía era un niño. Pero viajó con primos y tíos del mismo apellido y con mujeres de apellido Hazbun, posiblemente familiares de su madre. Nuestros parientes chilenos dice...