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Mostrando las entradas etiquetadas como Autobiográficos

Brujería

    Estás durmiendo sobre un volcán de hormigas. Sientes sus millones de patitas correteando sobre tu piel y te llena de aflicción no saber cuando van a picarte. Pero cuando te aguijonean te vuelves un perro rabioso, un toro enfurecido y te las espantas como moscas, pero tus manos son inútiles ante lo que revolotea en tu cerebro. Te excita pensar que algo está naciendo adentro de ti, que las hormigas están construyendo un hormiguero, que la reina está poniendo huevos. Tu eres el caldero de una bruja, una probeta de científicos locos, un vientre materno. Orgía de pirañas, nube de jejenes, la creación es una angustia y un tormento. Dar a luz es sufrimiento. Quieres descansar, pero tus palabras te traen más incógnitas que sueño, tus ojos están pesados pero el ruido de tu mente mantiene la fiesta y lo único que te queda es a esperar a que la gallina de tu mente ponga un huevo.      El arte real siempre debe suponer cierta brujería. No puedes crear si no amas co...

¿Millenial adulto?

     Me sentí viejo cuando mi hermano murió a los cuarenta y tres años, cuando me salió un mechón de pelo blanco en la barba y cuando me di cuenta de que manejaba motocicleta por un sueño infantil -pero eso solo luego de haberme ido a estampar en contra del pavimento y casi perder un dedo de la mano-. Aceptarlo no ha sido fácil. Quisiera tener la pasión y el aguante físico que tenía en mis veintes. Pero la verdad es que camino más lento y se mehace más pesado levantarme de la silla para hacer algún esfuerzo físico. Ahora soy más precavido con la velocidad con la que manejo el carro y con mis decisiones más precavido, pero también menos tolerante. Mi muletilla es que no me gusta perder mi tiempo, ni con gente ni con situaciones que me disgustan. Ya tengo que tomar pastillas de por vida y me siento algo incómodo en nueva situación de estudiante. Ya me entró el viejo, como suelen decir por aquí.      Ayer me junté con mi amigo Alejandro. Tiene treinta y siete ...

La dignidad se pierde en el aeropuerto

     - Es que él lo tiene más pequeño que tu y no me duele tanto cuando estamos en la cama.      ¡Diablos!, -jajá- ¿qué respondes cuando tu novia te está cortando a medio aeropuerto y te dice eso? ¿Debería de estar orgulloso porque la tengo más grande que el otro? ¿Debería de sentirme triste porque se estaba acostando con otro(s)? Me sentí como la foto de ese tipo que parece que está sonriendo y llorando al mismo tiempo -jajajá-. Cómo hombre, ¿cómo cuentas una historia así? Al final del día, la evaluación positiva que le dio a mi físico aminoró un poco mi malestar inmediato, pero lo cierto es que estaba desecho por dentro. Ella era la segunda mujer con la que pensé que podría tener una familia y aunque desde el principio sabía que esa relación no iba a ningún lado, tenía esta fuerte necesidad de que ella me eligiera. Yo necesitaba que ella me salvara de la desesperación que me invadía por dentro y que me hiciera sentir hombre de nuevo.      D...