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Nuez pelada: ¡¿Y vos quién sos?!


Bufón, perezoso, pluma fuente, barril sin fondo, corazón de cristal, estrella fugaz, gato de monte, gato de casa, chile rojo, marshmallow.

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LOS MÁS VISTOS

El diablo en la ciudad

     María Teresa estaba inconsciente y tendida entre un charco de sangre cuando la encontraron. No sabemos quien se dio cuenta de que la habían apuñalado. Tal vez fueron sus hijos o pudo haber sido alguien más. Mientras tanto, don Julio Abuyarad (Abullarade o Abugarade como registraron su apellido en Guatemala), su esposo, no aparecía por ninguna parte.      Don Julio Abuyarad tuvo que haber llegado a Guatemala en la década de 1910. Fue en ese periodo que el primer enjambre de langostas emigró al Nuevo Mundo: palestinos, sirios, jordanos, turcos y armenios, entre otras nacionalidades del Imperio Turco Otomano. Vinieron huyendo de los cañones y bayonetas del Viejo Continente y en búsqueda de nuevos oasis. De su familia nuclear, nuestro bisabuelo fue el único que vino al Nuevo Continente. Todavía era un niño. Pero viajó con primos y tíos del mismo apellido y con mujeres de apellido Hazbun, posiblemente familiares de su madre. Nuestros parientes chilenos dice...

La ciudad en el espejo

     El río jugaba como un cardumen de peces entre sus pies. Blancos y resplandecientes, haces de luz centelleaban sobre el espejo de su piel plateada. Y mientras la historia de esta pequeña Vía Láctea transcurría bajo la mirada de Liliana, sus pies se volvían nuevamente de vidrio y de marfil. Esque había pasado toda la mañana buscando su reflejo en las paredes de adobe y entre las callejuelas de adoquín de la villa. Pero sólo había encontrado a su sombra. Así que cuando sus pies pudieron más que sus deseos, decidió bajar al río y meter los pies dentro.      Desde allá abajo la villa se veía como una gran ola de espuma blanca que emergía desde el valle y quebrara la superficie verde y beige de los campos de trigo. Las pequeñas casas eran perlas refulgentes que cegaban la vista a la distancia y el faro de la iglesia ponía sobre aviso al viajante con el tin tin talán talán de sus campanas. Laberintos de adoquines, murallas protectoras, las casas como árboles ...

Mamá

-Compró una antigua mesa de luz y encontró escondido un inquietante escrito, escrito por su madre. - “¡Dios!” -No lo podía creer. Estaba asombrada y extrañamente orgullosa por haber encontrado una carta de su mamá en un lugar tan improbable. Revisó la firma para asegurarse de que no estaba equivocada. Pero estaba en lo cierto. Era el tipo de letra, el nombre y la firma de se madre. Buscó la fecha: 30 de octubre de 1990. Ocho meses antes de que ella naciera y tres meses antes de que se casara con su padre. Comenzó a leerla: -Treinta de octubre de mil novecientos noventa. Mi amado Facundo, - “Y, ¿quién es este Facundo?” -pensó. -Cada noche se apaga una estrella desde que ya no estás a mi lado. Las calles se han convertido en un patíbulo, en un purgatorio en el que revivo mis errores. Perdoname. No se vivir sin vos. La alegría se me escapa como si me hubieran apuñalado el corazón, pero más profundo. Cada vez que paso por algún lugar en el que estuvimos juntos, me doy cuenta de que la magi...